El viaje de Igor Thiago, de albañil a '9' de Brasil: 'Tenía amigos que querían que robara y consumía drogas'
El delantero del Brentford sintió todo el peso del debut de la canarinha ante Marruecos. Vistió la titularidad durante 62 minutos en el empate 1-1, para luego quedar en el banquillo ante Haití (3-0) y Escocia (0-3). Pero formar parte de la lista de 26 convocados por Carlo Ancelotti ya es, por sí solo, una hazaña histórica para el brasileño, quien acaba de escribir su nombre en los libros de récords de la Premier League.
Un récord en solitario y una mirada sin arrogancia
Con 22 anotaciones, Igor Thiago se ha convertido en el máximo goleador de su club en una temporada de la Premier League. Ante la magnitud del logro, el atacante no suelta discursos grandilocuentes:
Todavía no me lo creo. Ser convocado para el Mundial es el mayor logro de mi vida, tanto a nivel personal como profesional.
— Igor Thiago
Su director técnico, Keith Andrews, tampoco duda en resaltar un ascenso profesional que parece sacado de una película: desde la Liga búlgara hasta la belga, una baja larga por lesión y, de golpe, un impacto devastador en Inglaterra.
Cualquiera que pensara que sería tan bueno probablemente no está siendo honesto. No sé cuántos jugadores han pasado de la Liga búlgara a la Liga belga, han estado un año lesionados y luego han tenido un impacto semejante en Inglaterra. No lo cambiaría por nadie.
— Keith Andrews
Callos a las cinco de la mañana
Antes de los estadios llenos, existía la urgencia de mantener un techo sobre su cabeza. Thiago confiesa que la pelota no nació de una vocación celestial, sino de un mecanismo de supervivencia.
No me gustaba el fútbol y no me imaginaba siendo futbolista, pero ver a mi hermano regresar tan feliz de los partidos despertó mi curiosidad. Cuando comencé a jugar, entendí todo lo que sentía. En ese momento decidí que sacaría a mi familia adelante a través del deporte que aprendí amar.
— Igor Thiago
La vida lo puso a prueba a los 13 años con la partida de su padre. Sin tiempo para el duelo, el adolescente asumió el rol de proveedor con jornadas que arrancaban antes de que saliera el sol.
Salía de casa a las 5.00 de la mañana. Trabajaba en el mercado, repartía folletos, limpiaba coches, quitaba maleza. También fui ayudante de albañil. Todos esos trabajos me ayudaron a convertirme en el hombre que soy hoy, a forjar mi carácter.
— Igor Thiago
Su madre, Dona Diva, vio de cerca ese desgaste físico:
Nunca se rendía ante ningún trabajo. A veces me daba pena porque llegaba a casa con las manos llenas de callos y ampollas.
— Dona Diva
En un entorno donde las puertas al crimen se abrían con facilidad, esa rutina implacable funcionó como escudo.
Tenía amigos, que por supuesto no eran amigos, que querían que robara con ellos, que consumieran drogas, que siguieran el mal camino.
— Igor Thiago
Forjado fuera de las academias
Su camino al profesionalismo saltó todas las canteras tradicionales. Firmó con el Veré a los 17 años y, en 2019, tras dominar el Campeonato Sub-17 de Paraná con 13 dianas, aterrizó en el Cruzeiro. El recibimiento no fue de flores; el escepticismo estaba a la orden del día.
Sentí cierto rechazo. Hubo muchos juicios, mucha gente decía que no sabía definir, que no debería estar allí. Mucha gente me preguntaba cómo había llegado a Cruzeiro, si era un plan de un agente o si mi padre era rico, pero lo que nadie entendía era que no había tenido una formación adecuada. Tuve que aprender las cosas muy rápido.
— Igor Thiago
La mirada de un mentor
La pieza clave para su transformación llegó en las filas del Cruzeiro, cuando Paulo Pezzolano asumió el banquillo. El entrenador, hoy al frente del Internacional de Porto Alegre y oriundo de Mallorca, supo leer a un futbolista que no dependía del talento innato, sino de una ética de hierro.
Desde que le conocí en 2022 era un jugador muy humilde y muy profesional. Vivía por y para el fútbol. Su carrera se basa en eso: es todo sacrificio. Te enorgullece ver al nivel que ha llegado porque está en el camino correcto como profesional y como ser humano y en cada partido da el máximo.
— Paulo Pezzolano
Pezzolano también recordó que, más allá de la prensa, Igor siempre fue un '9' de área: un rematador nato que convertía cada oportunidad en gol. Hoy, desde la distancia, el técnico uruguayo ve cómo ese chico de las manos callosas y la humildad a prueba de balas deslumbra al mundo entero. De las calles de Gama a la cancha ideal de Brasil, Thiago no solo salvó a su familia; redefinió lo que significa llegar a lo más alto sin vender el alma en el camino.