María y Maui (OPINIÓN)
Mientras observaba la cobertura televisiva de los incendios que incineraban Maui, un solo pensamiento me consumía: el colonialismo es una historia brutal y sin fin. Las imágenes activaron recuerdos del huracán María, que devastó Puerto Rico en 2017 y transformó el archipiélago en un paraíso para los ricos, y en un territorio baldío para muchos puertorriqueños. La similitud no es casual. En ambos casos, las comunidades vulnerables cargan con el peso de la tragedia, mientras los sistemas coloniales y capitalistas se reorganizan, a menudo explotando la tierra bajo nuevas formas de turismo y especulación. En Puerto Rico, la reconstrucción dejó cicatrices profundas: desplazamientos masivos, falta de infraestructura básica y una economía que nunca recuperó su ritmo. En Maui, los fuegos no solo arrasaron hogares y cultivos, sino que también amenazaron un modo de vida ancestral hawaiano, históricamente marginado por la expansión territorial ajena. El colonialismo no termina con una bandera o un tratado; se reinventa. Se esconde detrás de la “reconstrucción”, del “desarrollo económico” y de la normalización del desastre. Y siempre deja la misma pregunta sin respuesta: ¿quién tiene derecho a la tierra, al agua y al futuro? Mientras el mundo comparte imágenes de cenizas y dolor, no podemos permitir que estas tragedias se diluyan en el olvido. Reconocer la raíz colonial de estas crisis es el primer paso para exigir justicia, soberanía y una reparación que realmente beneficie a quienes han sido históricamente invisibilizados. María y Maui no son episodios aislados, sino capítulos de una misma historia que solo terminará cuando dejemos de normalizar el sacrificio de las comunidades que más han dado.
María y Maui (OPINIÓN)
Las tragedias del huracán María y los incendios en Maui no son coincidencia, sino capítulos de una misma historia colonial. Es hora de exigir justicia y reparar el daño a las comunidades olvidadas.
Fuente original: Latino Rebels